En la mayoría de nuestras restauraciones, lo más probable es que nos encontremos con nuestro principal enemigo, el óxido. Ya sea por el mal tratamiento anticorrosivo de las carrocerías antiguas, por algún golpe que deje la chapa al descubierto, por demasiada humedad o por el contacto con algún corrosivo como la sal, el óxido acaba saliendo. Debemos controlarlo y repararlo, de lo contrario la cosa irá a más, empeorando el estado de las piezas hasta llegar al punto de…