Hoy en día estamos acostumbrados a los accidentes de tráfico, circulan por las carreteras de todo el mundo millones de vehículos y la probabilidad de un accidente es muy grande. A mediados del siglo XIX empiezan a aparecer los primeros coches a vapor y es en ese momento cuando empiezan también los primeros accidentes de automóvil.

Los primeros accidentes de automóvil

 

Primer accidente de la historia

La científica irlandesa Mary Ward, pasará a la historia y será recordada como la primera víctima mortal en un accidente de tráfico. Tenía 42 años cuando viajaba de acompañante en el vehículo de su primo en el año 1869. Por motivos que se desconocen perdió el equilibrio, cayendo al suelo y posteriormente siendo aplastada por la rueda trasera.

El accidente fue investigado por las autoridades ya que se creía que el vehículo circulaba a una velocidad superior a la permitida en ese momento, que era de 6,43 Km/h.

 

Primer atropello con victima mortal

En Inglaterra el 17 de Agosto de 1896 se produce el primer atropello con vïctima mortal de la historia. La británica Bridget Driscoll paseaba por la ciudad de Londres cuando fue embestida por un automóvil de demostración de la empresa Anglo-Francesa Motor Carriage Company. Aunque el vehículo no superaba los 7 km/h fue suficiente para acabar con la vida de la mujer.

Primeros accidentes de la historia

 

Accidente con dos involucrados

El primer accidente de tráfico con dos involucrados que se recuerda sucedió en la ciudad de Nueva York, cuando un ciclista es arroyado por un automóvil. Circulaba en su bicicleta Evelyn Thomas cuando un Durye Motor Wagon se cruza en su camino y la atropella. Por suerte no hubo que lamentar víctimas mortales, evitando la constante del momento “hombre contra máquina igual a hombre muerto.

Los primeros accidentes de automóvil

 

Aunque por aquel entonces los automóviles no eran muy numerosos, por lo general eran conducidos por personas sin ninguna preparación. Las auto-escuelas no llegaron hasta años más tarde y el acondicionamiento de las calles o carreteras era muy deficiente. Por otra parte, no era nada fácil conducir unos vehículos con el centro de gravedad tan alto, una dirección imprecisa y unos frenos que en muchas ocasiones no existían.