Hispano-Suiza H6B

Después de la 1ª Guerra Mundial, Rolls-Royce y Hispano-Suiza competían por fabricar el mejor coche del mundo. La marca española con sede en Barcelona poseía una ingeniería más avanzada y un mejor rendimiento.

Hispano-Suiza H6B

Hispano-Suiza

La marca de automóviles de lujo, Hispano-Suiza fue fundada en Barcelona (1904) por los empresarios Francisco Seix Zaya, Damian Mateu y el ingeniero suizo Marc Birkigt. La empresa contaba con un presupuesto inicial de 500.000 pesetas y además de fabricar coches, también construyó motores de aviones, motores de barcos y vehículos de guerra.

La marca termina nacionalizándose por el Instituto Nacional de Industria bajo el mandato del General Francisco Franco en 1946. Pasa a llamarse ENASA, que mantiene la fabricación de vehículos de lujo y camiones pero ahora bajo el nombre de Pegaso.

Hispano-Suiza H6B

 

Hispano-Suiza H6B

El modelo H6B se fabricó entre los años 1919-1934, se presentó en el Salón del Automóvil de París y las palabras que mejor lo definían eran, vanguardia y sofisticado. Su estilo y apariencia dependían por completo del tipo de carrocería que el cliente eligiese.

Además de todo tipo de detalles lujosos que se esperaban de la marca, también contaba con grandes avances para la época. Como por ejemplo el servofreno, un invento revolucionario ya que muchos automóviles que se fabricaban por aquel entonces no disponían de ningún tipo de freno.

Motor 6 cilindros en línea

El motor del H6B era el mismo que montaban los cazas (SPAD) en la Primera Guerra Mundial. Un motor de 6 cilindros en línea, de 6,6 litros y una caja de 3 velocidades, que podía alcanzar una velocidad máxima de 136 km/h.

Otras carazteristicas

El maletero conserva su significado literal a principios del siglo XX, ya que consistía en una simple maleta amarrada a la parte trasera del vehículo.

Hispano-Suiza H6B

Los faros delanteras, a pesar de su gran tamaño, no eran muy efectivos, convirtiéndose en uno de los puntos débiles del modelo.

En 1931 el Hispano-Suiza lanza su increíble modelo TIPO 68 V12, pero la lealtad hacia el H6B era tal, que la producción dura unos años más, hasta 1934 consiguiendo fabricar 2.200 unidades.


Amilcar C6

Amilcar C6

El Amilcar con motor de seis cilindros en línea, doble leva y compresor, diseñado para competir en carreras de los años veinte, era una versión a pequeña escala del GP. Con tan sólo 1.094 cc, era capaz de generar suficiente potencia como para llegar a los 169 km/h.

Amilcar C6

 

Empuje trasero

Cuando uno hace rodar las ruedas del Amilcar es cuando se da cuenta de que se halla en un auténtico coche de carreras. Cuenta con un amplio volante de madera que se apoya sobre las rodillas y con varios indicadores de fondo blanco. Su motor de seis cilindros con compresor ruge como una fiera y el aullido de su transmisión es ensordecedor. Para contar con un motor tan pequeño, el rendimiento es fantástico. Al mismo tiempo, su dirección y manejo son muy precisos.

Un sencillo chasis

Al igual que otros coches de su tiempo, el Amilcar se construyó entorno a un chasis de escalera en U y de acero. La suspensión delantera no es independiente, con un eje sobre muelles de ballesta. También el puente trasero está suspendido con el mismo sistema de ballesta. En las cuatro ruedas se usan frenos de tambor operados mediante cable.

Amilcar C6

Seis cilindros en miniatura

En motor del Amilcar era un auténtico Grand Prix pero a pequeña escala que producía 83 cv a 6.000 rpm con tan solo 1094 cc. Para proporcionar toda esa potencia se disponía de un cigüeñal de siete cojinetes. El cárter del motor de hierro fundido es una robusta pieza fundida y se usa un sistema de lubricación seco de colector de fluido. 

 

Un capricho francés

Aunque se construyeron pocos ejemplares de este modelo, el Amilcar C6 es un auténtico coche de coleccionista. Si consideramos que su motor cuenta con el estilo propio de una joya, es lógico que sea un coche que muchos desean poseer y conducir, tanto en la carretera como en la pista en competiciones con otros coches antiguos. Los ejemplares que aún se conservan hoy en día se han modificado para competir o se han refinado para su conducción en carretera. Es muy difícil que dos de los ejemplares de Amilcar que podemos encontrar hoy en día sean exactamente iguales.

Almicar C6

Ficha técnica del Amilcar C6 (1928)

  • Motor tipo: Seis cilindros en línea.
  • Cilindrada: 1094 cc
  • Relación de compresión: 6,6:1.
  • Sistema de alimentación: Carburador Solex simple con compresor de rotor doble y tipo Roots.
  • Máxima potencia: 83 cv a 6.000 rpm.
  • Velocidad máxima: 169 km/h.
  • Trasmisión: Manual de cuatro velocidades.

 


Alfa Romeo 8C 2300

Alfa Romeo 8C 2300

En la profunda depresión de los años treinta, Alfa se atrevió a lanzar al mercado un deportivo de carreras caro. El 8C 2300 se convirtió en ganador desde el primer momento, dominando el Le Mans y Mille Miglia.

Alfa Romeo 8C 2300

Revoluciones al límite

Lo que sorprende de este coche es la gran respuesta del motor en cuanto se pisa un poco el acelerador. Lo más curioso es que el pedal del acelerador está situado entre el freno y el embrague. La dirección directa y los muelles duros, hacen que este coche responda al instante con un manejo equilibrado. Cuanto mayor es la velocidad, mejor es su respuesta.

El diseño del salpicadero del 8C 2300, elegante y funcional, es muy sencillo y efectivo. Sin embargo, los conductores que sean altos se encontrarán con que, bajo ese enorme volante, no hay hueco para las piernas.

Ocho cilindros

El motor de aleación de ocho cilindros y doble leva con capacidad de 2.3 litros posee un árbol de levas en el centro del motor entre los dos bloques para reducir la tensión en las levas largas. El motor se puede contemplar como una unión de dos bloques de cuatro cilindros cada uno. 

Alfa Romeo 8C 2300

 

Ficha técnica del Alfa Romeo 8C 2300 (1932)

  • Motor tipo: 8 cilindros en línea.
  • Cilindrada: 2336 cc.
  • Alimentación: Carburador simple Memini de corriente ascendente con compresor tipo Roods.
  • Potencia máxima: 142 cv a 5.200 rpm.
  • Velocidad máxima: 170,6 Km/h
  • Trasmisión: Manual a cuatro velocidades.

Alfa Romeo 8C 2300

Otras características del Alfa Romeo 8C 2300.

Parabrisas plegable

En las carreras, el parabrisas se podía plegar reduciendo en parte el área delantera del coche, lo que aumentaba al mismo tiempo la velocidad que se podía alcanzar.

Transmisión de cuatro velocidades

Mientras que en los años 30 los coches más ordinarios contaban con trasmisiones a tres velocidades, los Alfa ya tenían cuatro. Sin embargo, no tenían cambios sincronizados, por lo que el conductor tenía que ser lo suficientemente hábil como para combinar las revoluciones del motor con los cambios.

Depósito de combustible de liberación rápida

Se usaban tapones de combustible de apertura rápida para que los mecánicos de las carreras los pudieran abrir de inmediato y rellenarlos de combustible desde amplios tambores.

Correas del capó

Aunque el capó contaba con pestillos convencionales, muchas de las pistas en las que estos Alfa corría, estaban desniveladas y llenas de baches, por lo que el uso de estas correas evitaba que el capó se abriese a altas velocidades.

Alfa Romeo 8C 2300

La creación del 8C 2300 fue también la obra maestra de uno de los mejores diseñadores de Alfa Romeo, Vittorio Jano.

A principio de los años 30, en las grandes carreras europeas, nada podía igualar su gran rendimiento.

 


Itala GRAND PRIX de 1907

La marca Itala Fabbrica Automobili nace de manos de Mateo Ceirano en la ciudad italiana de Turín en 1904. Un año más tarde empiezan a producir deportivos de gran potencia como el Itala Grand Prix (Itala GP). 

 Itala Grand Prix

Itala Grand Prix

A comienzos del siglo XX, los coches rápidos y potentes disputaban carreras en eventos internacionales y el Itala tenía el éxito asegurado en muchas de ellas. En el año 1907 la marca logra ganar la carrera Pekín-Paris. Una prueba muy prestigiosa en la que necesitaron sesenta y un días para recorrer la distancia que separa esos dos países. Pasando por todo tipo de caminos donde eran muy frecuentes los pinchazos, por eso debían llevar un buen número de neumáticos de repuesto.  En 1989 volvieron a intentar el reto, consiguiendo acabar sin ningún tipo de problema mecánico.

Motor

Montaba un motor delantero con tracción trasera de 14,8 litros y cuatro grandes cilindros de hierro fundido en posición lineal. Alimentado a gasolina por un solo carburador de corriente ascendente con un colector de dos ramas, consiguiendo así recorrer 11 millas por galón. Tenía una potencia de 120 CV a 1.600 rpm y en manos de un buen piloto podía llegar a una velocidad máxima de 170 km/h.  

 Itala Grand Prix

Chasis

La estructura está formada por un chasis típico de la época, con una parte delantera muy rígida y una suspensión de ballestas, tanto delantera como trasera. Las dimensiones eran 4,19 metros de largo por 1,72 de ancho y una altura de 1,35 metros. Unos dimensiones bastante reducidas, aun así llegaba a pesar 1.426 kg.

Como la mayoría de los coches de la época, anteriores a la primera Guerra Mundial, carecía de frenos delanteros, la única ventaja era la disminución de peso. Los frenos traseros eran de tambor, internos y dilatantes. 

 Itala Grand Prix

Las ruedas eran de radios de madera, también conocidas como llantas de “artillería”. Los neumáticos, tipo talón eran de 91,44 cm x 10,49 cm los delanteros y 890,4 cm x 13,46 cm los traseros.

Un vehículo histórico y biplaza que tanto ahora como en 1907, solo al alcance unos pocos afortunados.