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Cuando te compras un clásico y te crees que lo has robado, pero no…

Cuando nos vamos a comprar un clásico lo más común es empezar un tira y afloja para negociar el precio con el vendedor. Aunque de primeras ya tenga un buen precio siempre está bien bajarlo un poco más y es lógico intentarlo.

Estamos acostumbradas a ver negociaciones en programas como Gas-Monkey en las que el protagonista hace unos tratos espectaculares comprando coches clásicos a mitad de precio de lo que pide inicialmente el vendedor.

Eso está muy bien en la tele pero en la vida real deberíamos desconfiar de las gangas, por lo general llevan sorpresa. Cuando te compras un clásico y consigues una negociación tan fantástica que te crees que lo has robado, puede ser por varias razones:

  • La primera es por que la mujer esta harta del clásico y presiona para una venta rápida.
  • La segunda porque al dueño se le termino la afición por los clásicos y ahora está ocupando un espacio en el garaje.
  • La tercera por falta de pasta € (esta es bastante probable).
  • Y la cuarta y última porque el clásico tiene gato encerrado.

oxido coche clasico

Cuando crees que el clásico te salio casi regalado, pero no…

Hace unos años en una web de anuncios encontré una “ganga”, se trataba de un Mercedes antiguo,” restaurado” y el precio eran 3.000€. Lo de 3.000€ restaurado ya era para desconfiar, por ese precio poca restauración puedes hacer.

Como me encantan los Mercedes y estaba tan cerca de casa, me fui a verlo. De pintura estaba muy bien aparentemente aunque le empezaban a salir pequeños óxidos, la tapicería había vivido tiempos mejores (pero que esperar por ese precio), el motor estaba muy limpio (como recién lavado) y en general bastante buen estado con relación al precio.

Llego la hora de negociar y yo no estaba convencido del todo. Por una parte tenía detalles que no me gustaban y por otra tampoco era el modelo exacto que me gustaba, pero al final me anime y le dije que por 1000 euros me lo llevaba.

Él al principio dijo que ni de coña, pero seguimos hablando y cuando ya me iba me dice que me lo lleve.

El mismo día que lo traigo a casa ya le hago una pequeña ruta para ver como va y empezar a disfrutarlo. Pero poco dura la alegría.

Típicos problemas de los clásicos “ganga”

Lo meto en el garaje y unos días después me acerco a verlo y desde lejos distingo una mancha en el suelo. ¿Alguna vez has visto un “Póker de líquidos”? pues yo si, aceite del motor, anticongelante, liquido de la caja de dirección y liquido del cambio. Empezaban los problemas y a primera vista ya se intuía que la cosa no iba a ser barata.

En principio no tenía pensado arreglarle nada, mientras el coche se pudiese conducir y no diese problemas se iba a quedar así. Pero unos meses más tarde decidí llevarlo al mecánico para que me diese un presupuesto de cuanto podía valer el arreglo, al fin y al cabo me estaba encariñando con el coche.

clasico ganga

Lo sorpresa viene cuando lo subimos en el elevador. El elevador subía pero la parte delantera del coche no, además se podía escuchar un “crash”. Los pequeños óxidos que vi el día que lo compré se convirtieron en enormes agujeros. Las taloneras y los pisos estaban tan mal que se estaban aplastando literalmente.

Lo que más me llamo la atención fue la cantidad de masilla y cartones que había dentro, se conoce que cuando lo pintaron algún “albañil-encofrador” coloco los cartones para que la masilla pudiese aguantar mientras se secaba. En fin, un trabajo rápido y económico para poder venderlo.

La conclusión es que estaba tan mal que no valía la pena gastar tanto dinero en ese coche por lo que lo disfrute un tiempo y luego lo vendí por piezas.

Si tú también tuviste una experiencia parecida nos gustaría conocer tú historia, puedes dejarla en los comentarios.

 

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